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jueves, 18 de octubre de 2012

UN PEDAZO DE CIELO


Decía Aristóteles que “algunos creen que para ser amigos basta con querer, como si para estar sano bastara desear la salud”. Una vez más tenía razón.
En días de grises y luces, cuando la vida te sube a una montaña rusa de emociones e incertidumbres; cuando corazón y estómago se asientan -por turnos- en la garganta; en medio de ese terremoto de pesadumbres aparece siempre la mano amiga, la que te rescata de la aflicción, la que ahuyenta con una sonrisa la tristeza.
Y, de pronto, las manos se multiplican, como gotas de agua en una lluvia de caricias y voluntades.
De la adversidad se sale con fuerza física mermada, pero con el espíritu repleto, colmado, pleno de ánimos y de afectos.
Gracias por ofrecer un pedazo de cielo.


lunes, 2 de abril de 2012

LO QUE CUESTA UNA SONRISA

Una sonrisa alegra a quien la regala y a quien la recibe

No sé si estamos ante un cambio de moda, de hábitos o simplemente ante una ola de estupidez, de mal gusto o de falta de educación, pero cada día tropiezo con más gente incapaz de practicar lo que en otros tiempos –cada vez parecen más remotos- se llamaba buenos modales.
De niña me enseñaron a dar los buenos días al entrar a cualquier lugar, o cuando alguien lo hacía; a despedirme al marchar, o cuando alguien se iba; a responder cuando me preguntaban y a dar las gracias cuando alguien me regalaba algo o tenía un gesto amable. Hoy se antoja algo de otro tiempo.
La gente parece inmersa en su propia individualidad, ocupada en no perder de vista su ombligo, y en ocasiones incluso molesta de que alguien trate de dirigirles la palabra. A un saludo amable responde un ceño fruncido y gesto adusto; al interés por colaborar, una mueca impasible e indiferencia. Como si se viviese en una molestia permanente, en insociabilidad perpetua.
¿Tanto cuesta una sonrisa, tanto una palabra amable, un poco de gratitud? No sirve la excusa de las prisas ni el ritmo vertiginoso en el que nos asentamos; tampoco las muchas tareas que nos ocupan.
Decir “gracias”  no lleva más de tres segundos y sonreír sale gratis.
Sonrisa, por favor. Y gracias.
Cuestión de educación –que no de conocimientos- y de buenos modales.

martes, 27 de diciembre de 2011

GRACIAS


Mouses en grupo, en equipo, en red
Gracias por la compañía, por el cariño, gracias por la amistad, por el afecto. Por respetar la intimidad, por hacer confidencias, por escuchar con interés, por expresar simpatía.
Gracias por la efusividad, por ser cordial, por la dulzura, por momentos de ternura. Por regalar una caricia, por esbozar una sonrisa, por la defensa apasionada, por dedicar algún mimo.
Gracias por momentos gratificantes, por acompañar en la impaciencia, por velar las turbaciones, por calmar el desasosiego, por alejar la inquietud.
Gracias por decir “no”, por reprender, por advertir; gracias por regañar, por corregir, por enseñar.
Gracias por compartir la alegría, por reír a carcajadas, por brindar por la vida, por derrochar optimismo.
Gracias por los abrazos. Gracias por los “clic”.
Gracias a los que estáis. Y a los que poco a poco se alejan, porque dejan espacio para que crezcan los que quieren acompañar y celebrarlo.
Salud, buena conexión. Y millones de gracias.


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